
Descanso, renovación y misión en Steyl Retiro-peregrinación por el 40.º aniversario de la Capellanía Filipina–Tahanan Madrid
¿Cuándo fue la última vez que te detuviste, dejaste atrás las preocupaciones cotidianas y escuchaste, sencillamente, la voz de Dios?
Del 1 al 3 de agosto de 2026, un grupo de 45 peregrinos de la Capellanía Filipina–Tahanan Madrid viajamos a Steyl, en los Países Bajos, para celebrar nuestro 40.º aniversario con un retiro-peregrinación. Allí se encuentra la Casa Madre de la Congregación del Verbo Divino, fundada por san Arnoldo Janssen.
Llegamos llevando con nosotros el ritmo acelerado de la vida urbana, el cansancio cotidiano y algunas preguntas todavía sin respuesta. Sin embargo, Steyl posee una capacidad especial para serenar el corazón. En sus espacios sagrados, en el silencio de sus estancias y en el testimonio de san Arnoldo Janssen encontramos una profunda invitación a responder a la llamada de Dios con valentía, humildad y confianza.
Durante aquellos días se nos invitó a detenernos, dejar a un lado nuestras preocupaciones y escuchar las suaves inspiraciones del Espíritu Santo.
Oración y trabajo
Al recorrer la Casa Madre de los Misioneros del Verbo Divino, resulta inevitable sentirse conmovido por el espíritu del Ora et labora: oración y trabajo unidos en la vida cotidiana.
San Arnoldo tuvo que afrontar numerosas incertidumbres, incomprensiones y limitaciones económicas al comenzar su obra misionera.
A pesar de todo, perseveró. Su vida nos enseña que, cuando una iniciativa responde verdaderamente a la voluntad de Dios, Él hace surgir las personas y los medios necesarios para llevarla adelante.
Desde la publicación de relatos misioneros hasta la búsqueda de formas creativas de sostener la misión, san Arnoldo demostró que no es necesario tenerlo todo para comenzar. Basta ofrecer con generosidad aquello que tenemos y permitir que Dios bendiga y multiplique nuestra pequeña aportación.
Un encuentro profundo con Dios
A lo largo del retiro-peregrinación fue creciendo también nuestra unión como comunidad. Uno de los momentos más conmovedores fue la oración ante la tumba de san Arnoldo Janssen, en la cripta de la iglesia de San Miguel.
En aquel silencio sagrado depositamos nuestras intenciones, preocupaciones y oraciones personales. Su testimonio de fe inquebrantable y de abandono en la Divina Providencia nos ayudó a renovar nuestra confianza en Dios.
La reflexión sobre la espiritualidad trinitaria y misionera nos recordó que Dios nos tiende constantemente su mano. Su amor no busca recompensas, sino que se manifiesta en la entrega, el sacrificio y la preocupación sincera por los demás.
La familia espiritual de san Arnoldo
Los encuentros con las otras dos congregaciones fundadas por san Arnoldo dieron vida y cercanía a estas enseñanzas.
Primero visitamos la comunidad de las Hermanas Misioneras Siervas del Espíritu Santo (SSpS). Su espíritu misionero y su vida fraterna nos ofrecieron una hermosa imagen de la unidad en la diversidad.
Más tarde visitamos el convento de las Hermanas Siervas del Espíritu Santo de la Adoración Perpetua (SSpSAP). El encuentro con ellas en el locutorio fue uno de los momentos más reconfortantes de nuestro viaje. Sus palabras nos transmitieron serenidad y nos recordaron que cada persona es profundamente amada y valiosa a los ojos de Dios. Fue como recibir un abrazo del mismo Señor.
Una fe que se convierte en servicio
Nuestro retiro-peregrinación culminó el tercer día con una inspiradora visita al Museo Power House, acompañados por el hermano Heinz; la celebración de la Eucaristía de clausura, y una enriquecedora sesión sobre la experiencia misionera dirigida por el padre Bubi.
Estos encuentros nos ayudaron a redescubrir el sentido práctico de nuestra fe: tratar a cada persona con dignidad y respeto, ayudar a los demás a desarrollar sus capacidades, poner nuestros dones al servicio de la comunidad, colaborar y vivir de acuerdo con la Regla de Oro: tratar a los demás como queremos ser tratados.
También recibimos consejos muy valiosos para vivir un servicio generoso y sostenible: actuar con moderación, amar aquello que hacemos y cultivar una vida serena y libre de tensiones innecesarias. Todo ello es esencial para conservar la salud, la claridad interior y la alegría en la misión.
Volver con el corazón renovado
Al celebrar 40 años de fe, comunidad y servicio en la Capellanía Filipina–Tahanan Madrid, nos marchamos de Steyl no solamente descansados, sino también renovados en nuestra vocación y en nuestro compromiso misionero.
Regresamos a nuestras familias, trabajos y servicios comunitarios con el corazón más ligero y una mirada más clara. Volvimos agradecidos por cuanto hemos recibido, dispuestos a compartir nuestras bendiciones y a transmitir a los demás la bondad que Dios ha sembrado en nosotros.
¿Cuándo fue la última vez que te detuviste de verdad?
Quizá hoy también sea un buen día para hacer silencio, buscar a Dios y confiar en la fuerza de los pequeños comienzos. Con el corazón alegre y confiado, hacemos nuestra esta oración: ¡Que el corazón de Jesús viva en el corazón de toda la humanidad!
Chona Masongsong



