
Sevilla confirma: Un llamado para ser una Iglesia de mesa compartida y de mano tendida
Sed una Iglesia en la que se comparta la mesa y se tienda la mano
Este es el mensaje del Vicario episcopal para el área social, de la archidiócesis de Sevilla, Salvador Dianez Navarro a los confirmados. El 5 de marzo, en plena Cuaresma, la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, Su eminencia de Sevilla tuvo la alegría de celebrar el sacramento de la Confirmación. Veintidós jóvenes recibieron la plenitud del Espíritu Santo, completando así los sacramentos de la Iniciación Cristiana. Uno de los candidatos recibió por primera vez los tres sacramentos de la Iniciación.
La elección de fecha pareciera que fuera extraña. Todo ello, ha dependido de la disponibilidad de la agenda del vicario que, tras varias propuestas, finalmente hemos optado por aquella fecha. La celebración fue espiritual y fraternalmente enriquecedora.
Tras un largo curso de catequesis que comenzó en octubre de 2024 y finalizó el 5 de marzo de 2026, acompañamos espiritualmente al grupo, enseñándoles diversos temas que sirvieron para afianzar su relación de amistad con Dios, su configuración con Cristo, su renovación y la profundización de la fe cristiana. El grupo se mostró muy interesado, activo y comprometido durante las sesiones hasta que recibió el sacramento.
De hecho, «Sed una Iglesia de mesa compartida y mano tendida» ha resonado con fuerza no solo en los oídos de los confirmados, sino también en los de todos los participantes de la celebración eucarística. El Vicario comenzó su homilía subrayando que era un día de alegría, no solo de labios, sino también una alegría que nos hace salir de nosotros mismos para iluminar el mundo actual, que vive un período de gran oscuridad en el corazón. Insistió que rescatáramos a aquellos que necesitan nuestra ayuda y nuestro apoyo. Eso es posible, compartiendo nuestra mesa para dar lo poco o lo mucho que tenemos, y tendiendo la mano para levantar a nuestros hermanos y hermanas que se encuentran en una situación de incertidumbre. En cuanto a la misión y el servicio que la Iglesia nos ha confiado, «difundamos un aroma agradable a través de nuestras buenas obras», concluyó el vicario episcopal en su reflexión.
Damos gracias a Dios, que por medio de su Espíritu Santo sigue tocando los corazones de las personas, llamándolas a reconocer la importancia de los sacramentos en la vida, y rezamos para que los confirmados sean verdaderos y auténticos Milites Christi soldados de Cristo)- (San Ignacio de Loyola.)
David Lapar

