JULIO AUSIN SANZ, MISIONERO DEL VERBO DIVINO EN ANGOLA

Por César Paradas Montesinos

“África es un continente vivo con mucha riqueza y ganas de crecer”

En el marco de los proyectos de cooperación internacional que desarrolla la Asociación Alba en colaboración con la Congregación del Verbo Divino en el mundo, el presidente de esta ONGD, mantuvo un encuentro con el misionero de esa comunidad religiosa en Angola, Julio Ausín Sanz, y con los vecinos de Cabezón de Pisuerga. En ese encuentro el hermano Julio habló de la situación actual del país africano, tras treinta años de guerra civil y doce de haber firmado la paz.

“África es un continente vivo, con mucha riqueza natural y con  muchas ganas de crecer. Sus niños, adolescentes y jóvenes llenos de vida y de futuro, nos traen la esperanza de que algo nuevo está surgiendo”, es lo que ha destacado Julio Ausín, misionero del Verbo Divino en Angola, al relatar su experiencia como misionero en Angola, país africano donde vive y trabaja desde 1983. En este país ha podido experimentar en carne propia los avatares de la guerra y de la paz.

El encuentro organizado por los párrocos Hermenegildo Díez Perales y César Alves da Silva se celebró el pasado jueves 10 de abril en los salones de la parroquia de Santa María. Al acto asistieron los feligreses de Cabezón de Pisuerga y el presidente de la Asociación Alba, Macario Villalón López. En el encuentro los participantes analizaron junto a los ponentes la recuperación del país africano tras los treinta años de guerra civil, cuya paz fue suscrita en el 2002; Algunas conclusiones que destacaron es que África es un continente emergente que atraviesa importantes cambios en lo que a política y sociedad se refiere.

Hay que recordar que en el pasado, muchos angoleños tuvieron que emigrar huyendo de su país buscando sobrevivir a la guerra. En la primavera de 1991, jóvenes de Angola llegaron a España, específicamente al municipio madrileño de Alcorcón, en donde fueron acogidos por la Asociación Alba, recibiendo ayuda jurídica y humana.

A pesar de que la paz ha sido suscrita hace más de 12 años, siguen con vida los movimientos migratorios en Angola, un país con una gran extensión de tierra, pero muy poco poblado, por lo que los representantes de la iglesia en esa nación han catalogado su rápida recuperación como un milagro.

Julio, como misionero del Verbo Divino en Angola, instó a los presentes a ser misioneros allí donde estén y de esta manera contribuir con sus acciones en la construcción de un mundo mejor.

En este sentido invitó a los presentes a congregarse en la iglesia parroquial donde elevó junto con ellos una plegaria por la paz y la justicia en el continente africano.

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