Tomas Tranströmer

poemas
El pasado domingo, día 2, me quedé con ganas de traer aquí un poema. La madrugada, el alba, la nueva luz me permitió respirar hondo, optimista, y comenzar a leer con un espíritu nuevo este poema:
Voy a cantar en nombre de mi amigo
un canto de amor a su viña.
Mi amigo tenía una viña en fértil collado.
La entrecavó, la descantó y plantó buenas cepas;
construyó en medio una atalaya
y cabó un lagar.
Y esperó que diese uvas,
pero dio agrazones.
Pues ya sabes por qué el domingo no traje aquí este hermosísimo texto de Isaías (Is 5, 1…).
Hoy jueves, 6, busco en El País y me encuentro a Roberto Mascaró, traductor de Tomas Tranströmer. Lo leo: “Me llamaron la atención las palabras, pronunciadas con su inalterable buen humor, sin amargura, pero llenas de una crítica implacable y exentas de odio”, y la mente se me va al Isaías del domingo. Si lees entero este enlace quizás te contagio mi emoción por la personalidad del nuevo Nobel de Literatura.

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