Miradas ( Simón Inza)

Y DIJO DIOS

 

 

Y dijo Dios: “Haya luz”. Y la Luz se hizo.

Y dijo Dios: “Hagamos al hombre a mi Imagen y Semejanza, y los creó; varón y hembra los creó.

 

img_20161031_165506Desde entonces entre la primera a la última Palabra creadora de Dios, mis ojos pueden contemplar el rocío mañanero que acaricia el verdor del prado y el correr ligero del agua transparente del arroyo. Desde entonces, en el espejo que cuelgo en mi habitación, puedo al despertar contemplar al nuevo día. Desde entonces, ¡cuántas bellezas puedo visualizarlas y gozarlas! Desde entonces también poseo la capacidad de contemplar la mirada candorosa y tierna de un niño o niña de 2,3,4 años. Pero estas miradas son siempre miradas que me llegan del mundo exterior, cosas, naturaleza, personas.

 

Dios-Luz a mi universo interior lo iluminó con su luz. Desde entones, así como puedo contemplar el rocío mañanero, el agua cristalina del arroyo, el día nuevo de mis despertar, la mirada transparente de un niño o niña ¿contemplo la creación de Dios en mi universo  interior? ¿me admiro y reconozco que Dios es rocío de mi nuevo día que  se derrite y hecho agua cristalina riega su preferida plantación, varón y hembra? ¿Miro, contemplo y admiro el interior de los demás como quiero que me miren y me admiren? ¿Me miro y me veo como soy a los ojos de otros que  me miran? ¿Qué ven? ¿El rocío que brilla a la luz del alba? ¿El candor de un niño-niña?

Que Dios-Luz me  conceda  la mirada con  la que  Él miró a Natanael, a Mateo, a Magdalena, a Pedro y a otros muchos más, porque con la luz de la mirada de Dios, las cosas, naturaleza y personas, además de respetarlas me parecerán maravillosas.

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