La entrevista a nuestro obispo Edgardo, de Panamá

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Edgardo Cedeño Muñoz, Obispo panameño: “La mayoría de los centroamericanos emigran porque en sus países no hay empleos dignos”

 

César Paradas Montesinos

Comunicaciones SVD España

Durante los últimos años se ha registrado un repunte significativo en las cifras de los movimientos migratorios registrados en países como España, respecto al número de migrantes que llegan a esta nación, provenientes de países centroamericanos.

Tal es el caso de los ciudadanos hondureños, que de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística español,  ha ocupado el cuarto lugar entre las 20 nacionalidades con mayor flujo migratorio, sumando un total de 5.768 entradas a la península ibérica durante el año 2015, frente a las 3.136, que le llevaron a ocupar el tercer puesto en 2014.

¿A qué se debe este repunte?, mucho se ha especulado en los medios de comunicación sobre la teoría de que la violencia y la inseguridad ciudadana en Centroamérica, está empujando a sus nacionales al éxodo, sobre todo por el surgimiento de bandas delictivas entre las que destacan las denominadas maras.

“En Honduras se registra una de las tasas más altas de homicidios en el mundo, lo que provoca que más personas busquen emigrar”, publicaba Univisión en su página web, el 17 de marzo de 2016. Si bien es cierto que en España se desconoce- si es  este o no- el  principal motivo de esas nuevas migraciones, lo que si demuestran las evidencias es que cada vez son más los hondureños en España.

“La violencia es uno de los factores, pero no es el principal motivo. Realmente lo que ocurre es que en países como Honduras y Nicaragua, las personas -tanto de baja como de alta instrucción educativa- no consiguen  empleos dignos,  con salarios suficientes para mantener a sus familias, por lo que deciden emigrar a países como Panamá o España, donde piensan que, al haber una mejor economía y servicios sociales, conseguirán trabajo y vivirán mejor”, dice Edgardo Cedeño Muñoz, Obispo de la Diócesis de Penoroné-Panamá.

“La mayoría son mujeres jóvenes de entre 20 y 40 años, que en muchos casos hasta dejan a sus hijos y demás seres queridos, para  irse a buscar el tan necesario dinero. Lo peor es que no siempre consiguen desarrollar con éxito el proyecto migratorio, por lo que se ven obligadas a volver a sus hogares en peores condiciones”, añade.

Cedeño Muñoz, quien ha trabajado durante años en Centroamérica, comprometido con la búsqueda de la equidad y la justicia social para los migrantes, ha valorado como positiva la colaboración y la acogida prestada tanto por el Gobierno Panameño, como  por la Iglesia Católica a través de instituciones como Cáritas. Aunque ha reconocido que es necesario seguir trabajando para mejorar las condiciones, sobre todo desde el punto de vista de la asesoría jurídica.

“No tenemos actualmente, al menos en mi Diócesis, una Organización No Gubernamental como ALBA, que ofrezca una asesoría jurídica a migrantes para que puedan regularizarse y conocer sus derechos y deberes. En este sentido debemos avanzar. Pero los gobiernos también deben sumar esfuerzos para mejorar la economía y generar empleos, para frenar la inmigración y resolver este problema”, explicó.

En este sentido ha instado a los migrantes centroamericanos en España, Panamá, Estados Unidos, y en cualquier país donde estén siendo acogidos, a practicar la solidaridad. “Deben agradecer y retribuir la ayuda que reciben de las instituciones que les acogen y guían, generalmente de forma gratuita. No significa solo aportar con alguna donación económica, aquellos que no tienen dinero, por lo menos pueden contribuir con acciones de solidaridad”, subrayó.

Actualmente residen en España 58.572 ciudadanos hondureños, de los cuales 14.257 se concentran en la Comunidad de Madrid. Por su parte los nicaragüenses suman 25.906 en España, y 4.671 en Madrid. SI bien es cierto que muchos se encuentran de forma regular- con permisos de residencia y trabajo- son más los que aún no pueden acceder- ni siquiera- a la solicitud de su primer permiso para residir y trabajar en España, pues han entrado al país de forma irregular enfrentándose a los obstáculos legales devenidos de la Ley de Extranjería.

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