| 90 años del METRO de Madrid |
|
Querido amigo: ¿recuerdas? Pues si te concedes 6 minutos de distensión, no te pierdas este enlace: entra en esta página del periódico EL MUNDO y rememora esperas en los andenes, impresiones, rostros anónimos, repaso de apuntes universitarios o conjugaciones de los subjuntivos..., mientras otros te cuentan sus esperas, sus ensoñaciones, su capacidad de burlar las monotonías... Veas o no veas el video, lo que yo ahora en verdad quiero es saludarte a ti expresamente, mi amigo Felipe Flores. Por eso he buscado en mis álbumes una fotografía en la que coincidimos (el 7 de mayo de 1989), te he localizado en el CATALOGUS 2009, y aprovechando el aniversario del METRO, te 'reconstruyo' tu mejor anécdota del METRO madrileño, tu fiel servidor durantes tantas horas al día y tantos días de bastantes años con nosotros: Era un día de invierno. Como siempre, madrugador, bajaste al METRO en Avenida América y saludaste al jefe de estación; llavabais tiempo deseándoos buenos días, tú diciéndole que eras filipino y sacerdote y misionero del Verbo Divino y capellán de tus paisanos filipinos, y él, llamándote Padre y compadecido, recomendándote una vez más que te abrigaras, que no debías ir por Madrid en camisa de manga corta y en sandalias sin calcetines; que no Padre, que no quiero por nada del mundo que coja una pulmonía, que cuídese, hágalo por mí... Aquel día, cuando regresabas a casa a la hora del almuerzo, al salir del vagón encontraste de frente al jefe de estación, tu amigo, y éste te obligó a aceptar su regalo: un anorak nuevecito, ligero pero relleno con plumillas, puro abrigo para el más crudo invierno con paisaje nevado. Padre, úselo, rece por mí. Felipe: lo usaste unos días y a la primera de cambio lo regalaste a un mendigo. Y te volviste a encontrar con tu amigo el jefe de estación. Y no te dijo nada. Y te sonrió. Y tú, por ser yo también tu confidente, me lo contaste. Y cuando hoy he leído en EL MUNDO tan original aniversario... te he buscando en nuestro CATALOGUS. Estoy emocionado por tu amistad de entonces. Que Dios me la mantenga por siempre tan sentida como en este instante. Buenas noches, Felipe. Tu amigo Carlos |