La presencia del Verbo Divino en España se articula mediante Comunidades SVD (10), Parroquias (21), Capellanía de Filipinos en Madrid, Capellanía de Polacos en Madrid, laEditorial Verbo Divino en Estella (Navarra), la Casa de Espiritualidad en Dueñas (Palencia), una Casa de Formación en Madrid,el Secretariado de Misiones (Estella/Madrid) donde se edita la revista EN FAMILIA... Así mismo, existe la Asociación de Laicos SVD (Verbo Misión), que agrupa a exalumnos, bienhechores y amigos incondicionales, que viven la misión desde el carisma de la SVD. Desde tan múltiples presencias, asumimos el compromiso de animar vocaciones misioneras, el gran reto de la Iglesia en este fascinante Siglo XXI.
Al finalizar la etapa 2009, miré ayer de reojo hacia atrás para ver mis huellas. ¡Me reí de mí mismo! Ojeando por encima las hojas que escribo en esta página de los misionerosverbodivino.com, veo que no sé si lo que quiero presentar es esta casa de Dueñas rincón por rincón o es la Biblia libro por libro lo que quiero presentar.
Por las referencias bíblicas y la abundancia de citas con las que presento a las personas y a las cosas de esta casa, que es la tuya, parece evidente que mi índice indica hacia los libros de la Biblia y no tanto hacia estos rincones. Por ejemplo, el río Cevico y el embalse del molino que hay en esta finca, nada tienen que ver con el misterio y la historia del río Jordán y el lago de Galilea del que escribí no hace mucho; cualquier parecido con la realidad sería pura coincidencia.
Por eso que, cuando leas mis relatos no te quedes con ellos sino con los que vienen en las citas bíblicas que apunto. Lo de esta casa es el continente, lo de la Biblia es el contenido. O sea, esto es el lienzo y aquello el retrato.
Si un día escribo algo sobre los símbolos de los cuatro evangelistas, y no encuentro por aquí un ángel para Mateo, ni un toro para Lucas, ni un águila para Juan, pondré, para presentar a Marcos, esta foto del par de leones que custodian la entrada de nuestra casa de Espiritualidad de Dueñas.
Con eso, puedes imaginarte que vivimos en el campo, a 2Km del centro urbano; tal como comienza Marcos su evangelio presentando a Jesús cuando se retiró al desierto para ser bautizado y tentado antes de comenzar su misión evangelizadora (Mc 1,9ss).
Así que, no admires este signo selvático de mi casa, que es la tuya, sino la imagen del evangelio marcano y esa forma que tiene él de comenzar su evangelio presentando a Jesús en el campo, donde viven las fieras.
Si en el nuevo año, que te deseo muy feliz, sigues leyendo algo de lo que aquí escribo, no te quedes con lo que escribo sino con aquello de lo que escribo.
En la última colaboración que el amigo Carlos escribió en esta página hace tan sólo cuatro días (16/12/09) anunciaba con mucho ánimo y con más elegancia unos regalos propios para este tiempo navideño. Titulaba su anuncio: “Publicidad con alma”.
Os remito a las palabras y las imágenes que él presenta. Como buen comunicador de imagen nos muestra sólo lo exterior de los regalos: las tapas de los libros. Pero lo bueno, el alma, está dentro, como los bombones en una caja bonita. Conozco bastante bien, por dentro y por fuera, esos tres libros de la evd.
LA PRIMERA NAVIDAD se basa en lo que cuentan los evangelios de Mateo y Lucas de la infancia de Jesús.
Los dos evangelistas, en los dos primeros capítulos (Mt 1 y 2; Lc 1 y 2), presentan como una obertura de lo que se desarrollará después en su evangelio.
El personaje principal, por supuesto, es el niño Jesús.
Mateo nos lo presenta de la mano temblorosa de José.
Lucas lo ofrece desde el seno virginal de María.
Digamos que Mateo es más patriarcal, mientras que Lucas es más matriarcal.
Borg y Crossan, los autores de este regalo, se preguntan si lo que escribieron Mateo y Lucas sobre la primera Navidad en el evangelio de la infancia es el relato de un hecho, o es una fábula; y terminan llamándolo: parábola u obertura de la gran obra que vendrá a continuación sobre la vida y misión de Jesús.
LA MARAVILLOSA HISTORIA DE LA ESTRELLA DE NAVIDAD
Es, en verdad, un maravilloso cuento navideño de una estrellita que Dios eligió entre
muchas otras y la envió a la tierra.
El tercer libro-regalo que recomienda Carlos, no es sólo para estos días de Navidad. Yo he pasado y repasado muchas veces sus 390 páginas. Es una agenda que día a día presenta las lecturas bíblicas con su reflexión en clave de Lectio Divina, dejando espacio para anotaciones y compromisos personales.
¿Cómo no voy a recomendar yo este precioso y valioso regalo para todo el año?
¡Ojalá os acordéis gratamente de sus autores cada vez que recéis con ella!
Ya que este fin de semana un grupo de matrimonios que tenía programado venir de Zamora a esta Casa de Espiritualidad para seguir profundizando en la lectura creyente de la Biblia no pudo venir, aprovecho la circunstancia para exponer en esta página lo que ellos vienen practicando desde hace algunos años en pareja y en grupo: la Lectio Divina.
La Lectio Divina es una lectura individual o comunitaria de un pasaje más o menos largo de la Escritura, acogida como Palabra de Dios, y que se desarrolla bajo la moción del Espíritu en meditación, oración y contemplación.
Para explicar la Lectio Divina yo me he valido muchas veces de esa pintura que Calos Mesters ideó para hacérselo comprender a sus grupos bíblicos de Brasil.
Hay cuatro momentos importantísimos en este diálogo con Dios:
1. LECTURA:¿qué dice el texto? ¿Qué dice Dios?
2. MEDITACIÓN: ¿qué me dice a mí?
3. ORACIÓN: ¿qué me hace decirle a Dios?
4. CONTEMPLACIÓN: ver la vida con la mirada de Dios.
Cada uno de estos puntos por los que nos lleva la Lectio Divina tiene su preparación, su tiempo ysu recorrido. Es verdad que Dios anda entre los pucheros y por las teclas de los ordenadores; pero si quieres escucharle con atención, debes pararte, buscar un lugar y un tiempo oportuno, hacer silencio interior y exterior e invocar al Espíritu Santo (1).
Conseguido eso, abre la Biblia y comienza una lectura lenta y atenta del texto que has seleccionado para rezarlo (2). Fíjate bien en qué dice, quiénes son los personajes, cuál es el contexto (3).
Detente en las palabras de cada frase (4).
Una vez escuchado el texto, pasa a rumiarlo para actualizarlo (5):
-¿qué te quiere decir a ti ahora esa frase, ese profeta, ese milagro? Es el momento descubrir el verdadero sentido y dejarte iluminar por la luz de la Palabra. Se escribió para ti. ¿Recuerdas algún otro texto relacionado con éste? (6).
Puede que este segundo momento te lleve a otras páginas o a otros relatos que conoces de la Biblia; saborea bien todo lo que descubras e identifícate con lo que vas descubriendo.
Aún no has terminado el recorrido que propone la Lectio Divina; no deberías minusvalorar los otros dos momentos importantísimos que faltan: la oración y la contemplación.
Cuando te parezca oportuno, comienza a responder a Dios (7).
Eso es orar. A lo que Él te ha dicho con su Palabra, respóndele tú con la tuya: en clave de súplica, de alabanza, de agradecimiento, de compromiso (8)… ¡Mójate! (9).
La contemplación no creas que es salir de ese rato de oración volando por los aires, o pasando los semáforos en rojo sin enterarse. La contemplación, como culmen de la Lectio Divina, es la experiencia de conocer a Dios, de hablar con Él, de sentirse apoyado por Él. Contemplación no es evasión sino visión más real del mundo en que estoy viviendo (10).
Así explicó un monje del siglo XII cómo hacía él y su comunidad la oración de cada día. Y así lo venimos haciendo hoy muchos otros cristianos, aunque no estemos en los monasterios. Van surgiendo grupos, como el de Zamora, que han cambiado las cuentas del rosario por las páginas de la Biblia. ¡Y la oración les vale!
En el calendario misional 2010 aparecen unas páginas informativas sobre distintas formas de sentir el hecho religioso. Aquí presentamos tres religiones y pensamos ampliar esta publicación ciertamente original en su diseño web.