El Verbo Divino en España
La presencia del Verbo Divino en España se articula mediante Comunidades SVD (10), Parroquias (21), Capellanía de Filipinos en Madrid, Capellanía de Polacos en Madrid, la Editorial Verbo Divino en Estella (Navarra), la Casa de Espiritualidad en Dueñas (Palencia), una Casa de Formación en Madrid,el Secretariado de Misiones (Estella/Madrid) donde se edita la revista EN FAMILIA... Así mismo, existe la Asociación de Laicos SVD (Verbo Misión), que agrupa a exalumnos, bienhechores y amigos incondicionales, que viven la misión desde el carisma de la SVD. Desde tan múltiples presencias, asumimos el compromiso de animar vocaciones misioneras, el gran reto de la Iglesia en este fascinante Siglo XXI.


La asamblea de las herramientas
Casa de Espiritualidad, Dueñas
Escrito por Eugenio García   
Jueves 29 de Abril de 2010 21:13

Con ocasión de la fiesta del trabajo, el UNO DE MAYO, quiero sacar a la luz el acta de una asamblea peculiar. Fue la asamblea que tuvieron las herramientas de una carpintería para arreglar sus diferencias.

carpintera

La reunión la presidía el martillo. Al comenzar la reunión, la asamblea pidió su dimisión. ¿Razón? Hacía demasiado ruido y se pasaba el tiempo golpeando.

-El martillo, a su vez, pidió que se retirara el tirafondo; había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.

-Ante este ataque, el tirafondo pide la expulsión de la lija; es muy áspera en su trato y siempre tiene fricciones con los demás.

-A su vez, ésta pide que sea expulsado el metro; se pasa la vida midiendo a los demás según su regla, como si fuera perfecto.

En ese momento entra el carpintero en el taller y se pone a trabajar con todas sus herramientas. Aquel día concluyó un lujoso armario.

Cuando se retiró el carpintero, las herramientas continuaron su asamblea.

-Tomó la palabra el serrucho y dijo: “Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos. Pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que dejemos a un lado los puntos flacos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos fuertes.”

La asamblea encontró que el martillo era fuerte, el tirafondo unía y daba consistencia, la lija era especial para quitar asperezas... y observaron que el metro era preciso y exacto. Se sintieron entonces un equipo capaz de producir y hacer cosas de calidad. Y se sintieron orgullosos de sus valores y de trabajar juntos.

 
Raúl el Bueno, y el Mejor
Nuestras Parroquias
Escrito por Carlos Irisarri   
Sábado 24 de Abril de 2010 10:38

atilano_y_ral_w En Niebla nos resulta relativamente fácil compartir vida con buena gente; ¿será porque en el origen del Condado de Niebla tuvo que ver nada más y nada menos que Guzmán el Bueno, y algo queda? Con todo, bien sabemos que la buena gente es tesoro universal y valgan para ilustrarlo estas dos anécdotas motividas por la fotografía:

Ayer, nuestro buen amigo Atilano me hizo llegar la foto para que compartiera con él su admiración hacia Raúl:

Carlos: el día antes de la derrota con el Olimpic de Lyon, Raúl visitó la residencia de ancianos donde celebro misa algunos domingos, cerca de nuestra casa. ¡Qué amabilidad la suya, pasando por algunas habitaciones y hablando con todos! Después me saqué algunas fotos con él...

Hace algunos años viajé yo a Bielorrusia con visado ruso y tuve problemas al presentar el pasaporte. Al parecer, el visado me lo tenían que conceder directamente los de Bielorrusia. Total que en el aeropuerto me retuvieron unos minutos y la buena gente vino a ser un joven soldado pertrechado con su metralleta y su atuendo militar. Viéndome solo y un tanto nervioso, se me acercó y me preguntó: ¿español? Real Madrid, Raúl... Hizo un gesto que interpreté significaba el mejor, y se metió a la oficina de documentación... Salió, me sonrió... y allí que llegan los funcionarios a devolverme el pasaporte y desearme la mejor estancia en su país.

Amigo Atilano: la próxima vez que compartas tiempo o mesa con Raúl, cuéntale mi propia anécdota. Se la debo.

 

 

 
El Evangelio del Domingo en You Tube, de EVD
Editorial Verbo Divino
Escrito por SVD-ESP   
Domingo 18 de Abril de 2010 08:14
 
Parábola de la Biblia no leída
Casa de Espiritualidad, Dueñas
Escrito por Eugenio García   
Viernes 16 de Abril de 2010 22:24

 

biblia_1

 

He oído decir a uno de nuestros mayores propagadores de la Biblia que en algunos pueblos de África donde aún no ha llegado la coca-cola ya llegó la Biblia. Se dice que la Biblia es el mayor best-seller del mundo. El número de ejemplares vendidos desde su primera impresión supera los dos mil quinientos millones. No todos han salido de la editorial del Verbo Divino de Estella; pero sí un buen pellizco.

¿Todos los que la habéis comprado la habéis leído? ¿Toda o partes?

A quienes la hayan leído y a quienes la tengan sin leer, les dedico hoy esta parábola en la que una Biblia muy bonita habla con su propietario lamentándose de haberla comprado pero no haberla leído.

 

Estuve en el estante más alto de la biblioteca de tu casa, apretada entre los viejos tomos de una enciclopedia antigua. ¿Para qué me compraste? ¿Acaso para pasar algunas páginas, leer sin mucha atención algunos pasajes encontrados al azar, mirarme con respeto y devoción, y dejarme cuidadosamente en el estante más alto de la biblioteca? Recuerdo una vez, durante un convite en tu casa... En la sobremesa alguien citó palabras de Jesucristo. Otro las corrigió, y cuando entre ellos se desató una discusión sobre cuál de las citas era la correcta, uno de los invitados pidió que le trajeses la Sagrada Escritura. Levantaste la cabeza y miraste en mi dirección. Pensé con alegría que por fin había llegado mi hora, que te acercarías a la estantería y me sacarías de entre los amarillentos tomos de la enciclopedia antigua. Pero... "No sé dónde está... No sé dónde la he dejado", dijiste. Esto me dio la certeza de que no me habías comprado simplemente para presumir de mi presencia en tu biblioteca. ¿Entonces, para qué me compraste? ¿Para qué me trajiste a casa? ¿Para qué?biblioteca

Luego ocurrió algo que de nuevo despertó en mí la esperanza de que me sacarías del escondite donde me habías puesto. Tu único hijo enfermó. Ni los médicos ni las medicinas pudieron curarlo. Tu hijo murió, y tú, sumergido en el dolor y la desesperación, te sentaste en tu biblioteca con las cortinas cerradas y tu mirada inmóvil clavada en la oscuridad de la sala. No fuiste capaz de entender el sentido de la muerte de tu hijo. Empezaste a dudar incluso del sentido de tu propia vida. No supiste comprender el por qué del sufrimiento de un niño inocente, mientras los malvados siguen viviendo y engordando a costa del daño del prójimo y por qué el despiadado destino golpea a ciegas al ser humano. Entonces mi corazón palpitó de repente, pues me figuré que por fin había llegado la hora de acudir a mí, que abrirías mis páginas y leerías en alguno de mis libros palabras de consuelo sobre la vida, la muerte y la inmortalidad. Pero me desilusioné de nuevo. No te levantaste del sillón y no encendiste la luz. Te quedaste inmóvil, sumergido en la desesperación con un sin fin de preguntas en los labios que no supieron darte respuesta. ¿Entonces para qué me compraste? ¿Para qué me trajiste a casa? ¿Para qué?

Luego murió tu mujer. Te hundiste bajo este nuevo golpe, te transformaste en un torpe anciano, dejaste de salir a la calle y paseabas tan sólo por tu vacío piso... De vez en cuando te asomabas a la ventana para mirar a la calle, a la gente con sus prisas, sin entender para qué viven, para qué vives tú todavía, para qué existe el mundo...

Hasta que un día moriste. Tus herederos llegaron enseguida. Al sacar las cosas de tu piso meneaban tristemente la cabeza sobre tus bienes materiales. Uno de ellos me encontró entre los libros tirados por el suelo. Se inclinó, me tomó en sus manos y me miró. Sacudió el polvo, y con voz tierna y emocionada le dijo a un joven que estaba su lado:

"¿Ves? Tu difunto tío, que el Señor lo tenga en su gloria, era un hombre devoto. Tenía la Biblia. Toma ejemplo de él".

 

 

 
La primavera la sangre altera
Casa de Espiritualidad, Dueñas
Escrito por Eugenio García   
Miércoles 07 de Abril de 2010 20:52

Ayer por la mañana, al abrir la ventana para ventilar mi habitación, me entró el ronroneo placentero de una pareja de gatos que, cercanos a un rosal del jardín, disfrutaban perpetuando su especie. Unas cuantas tórtolas, desde los árboles del parque, también flirteaban con su pareja lanzando su ronco gimoteo. A esa hora la sombra del ciprés grande era muy alargada. gatos

En mi oración comunitaria posterior, al rezar el salmo 8 alabé al Señor por lo admirable que es toda su creación: las bestias del campo, las aves del cielo, los peces del mar, los gatos de mi jardín, las tórtolas en estos cipreses, las flores de los almendros, los capullos de los rosales…

“Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra! –le dije a Dios en la oración con mis hermanos.

Tocado tan de mañana por ese despertar primaveral, pasé todo el día sensibilizado con la naturaleza y con la voluntad de Dios escrita en el libro del Génesis: “Creced, multiplicaos y llenad la tierra…”(Gn 1).

Después del invierno tan frío y lluvioso que habíamos tenido en esta casa de Dueñas, la luna pascual del equinoccio de primavera nos trajo la resurrección del cielo azul y del sol radiante.

 

Este ambiente gozoso me hizo recordar y rezar ayer el salmo 104 de la Biblia:

¡Señor, Dios mío, qué grande eres!

Tú despliegas los cielos como una tienda de campaña

De los manantiales sacas los ríos

En ellos beben todas las bestias del campo

En sus riberas anidan las aves del cielo

Haces brotar la hierba para el ganado

Y las plantas que el hombre cultiva

Para sacar el pan de la tierra

El vino, el aceite y el alimento que lo conforta

Derramas las tinieblas, y aparece la noche

En ella rondan las fieras de la selva

Sale el sol y ellas se retiran

¡Cuantas son tus obras, Señor!

Envías tu espíritu y renuevas la faz de la tierra

Cantaré al Señor toda mi vida

¡Ojalá le sea agradable mi canto!

¡Bendice al Señor, alma mía!

El marramao de los gatos y el zureo de las palomas no fue todo lo que admiré ayer.

peces_1Al caer de la tarde salí dando un paseo por la balsa que hace el río que atraviesa el parque de mi casa, que es la tuya. Aquí contemplé otra escena maravillosa del esfuerzo por la procreación. Cientos de truchas, bogas y carpas subían desde el río Pisuerga para desovar unos kilómetros más arriba en este arroyo Cevico. En el lugar donde existió hace unos lustros la turbina de un molino existe hoy una pequeña cascada. Como auténticos atletas de salto sin pértiga, estos peces salvaban el desnivel y la fuerza de la corriente con una elegancia admirable.

Si este verano te acercas por esta Casa de Espiritualidad de Dueñas, verás que en el lago que adorna el parque pulularán miles y miles de alevines que han nacido de aquellas truchas, bogas y carpas.

¡Maravillas de la naturaleza viva que se hace más viva en primavera, la Pascua florida!

 

 
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