Hoy domingo 29, celebrando a nuestro José Freinademetz

José, Misionero del Verbo Divino, 

destinado a China por el Fundador.

“Hoy, ‘el Santo Chino’.

 

 

HEILIGE JOSEF FREINADEMETZ

29 de enero

 

 JFSVD

     José,

seducido por la mirada del Crucificado,

impetuoso fuego enciende su honda alma;

mirada que besa, amor del otro reclama,

por Dios besado, su Oies es ofrendado.

 

A los suyos con un adiós emocionado,

imperturbable recias convicciones derrama;

en el pecho abierto la Cruz su única arma,

con la mira puesta al blanco designado.

 

Cartero de la Palabra recorre todo camino,

entrega a los viandantes el mensaje divino,

vianda sabrosísima del Nuevo Pan y Vino.

 

En manos abiertas de su Dios, Uno y Trino,

florece canonizado como ‘el santo Chino’,

espejo del primer Mensajero genuino.

Simón Inza

 

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José Freinademetz nació en Oies/Abteit, en la diócesis de Briexen (Bressanone) en 1852, y fue ordenado sacerdote en 1875. Entró en la Congregación del Verbo Divino en Steyl, Holanda, y fue enviado como misionero a China en 1879, convirtiéndose en uno de los fundadores y pioneros de la misión del Verbo Divino en Shantung meridional. Allí proclamó incansablemente el Evangelio hasta su muerte que aconteció el 28 de enero de 1908 en Taikiachwan.

 

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Bressanone 3-22--0036 Millan

 

Texto enviado por Euquerio Ferreras, vía correo electrónico, para enriquecer esta buena noticia:

El Cardenal chino, Thomas Tien SVD, así se expresó en una entrevista en 1958 con ocasión del 50º aniversario del fallecimiento del P. Freinademetz:

 

“Entre los cristianos -dijo el Cardenal- el P. Freinademetz gozaba, todavía en vida, de fama de santo. Es como Kungdse (Confucio) decían de él los chinos, en él todo es bueno, todo es perfecto: siempre cordial, modesto, humilde. Hablaba bien el chino. En todos que le conocieron causó una profunda impresión y su cercanía siempre, en algún modo, los consolaba. En Yangku había un anciano catequista que siempre, por principio, juzgaba negativamente a los otros y que a duras penas encontraba algo de bueno en los misioneros extranjeros. Pues bien, sólo en el siguiente juicio concordaba con los otros: -Fu Shenfu (este era el nombre chino del P. Freinademetz) es un santo, es distinto de todos los otros-. Durante los años de seminario en Yenchowfu, frecuentemente me encontré con el P. Freinademetz, pues era norma que cada domingo, después del Oficio solemne, se fuese a él para hablar. Se arrodillaba en el coro de la iglesia y para nosotros que podíamos observarlo, era una experiencia extraordinaria verlo rezar. La imagen de este sacerdote arrodillado quedó imborrable en mi memoria. Se tenía la impresión que nada pudiese distraerlo. Era hombre de profunda oración. Siempre estaba a disposición de los otros con total abnegación y desinterés. Su piedad era abierta y fascinante. A veces nos dábamos cuenta que Mons. Anzer sobrecargaba el buen P. Freinademetz con esta o aquella tarea, él soportaba todo, conservando siempre una actitud cordial. Era realmente un hombre perfecto, “homo perfectus”.

 

Thomas Tien SVD, * 24/10/1890; + 24/07/1967

Fue creado cardenal por Pío XII en 1946

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