Desde Rusia para comenzar

proboszczSoy Darío Pielak, misionero del Verbo Divino. Durante 6 años pertenecía a la provincia española. Trabajé en la parroquia de Sevilla y estudié teología bíblica en Madrid. Ahora llevo 7 años trabajando en Rusia. Carlos me ha invitado a compartir un poco nuestra vida misionera en las hospitalarias páginas de esta Web.

La Iglesia católica en Rusia está tradicionalmente vinculada con las comunidades mayoritariamente católicas: polacos, alemanes, lituanos. Hoy en día son ellos los que en primer lugar acuden a las parroquias. Sin embargo, no son los únicos. Todo lo contrario. Si por “católico” entendemos “universal”, entonces de la Iglesia católica en Rusia se puede decir que es una de las más católicas del mundo. En la catedral de Moscú se celebran misas en ruso, pero también en polaco, ingles, francés, armenio, coreano y –como no- en español. En otras partes de Rusia las parroquias no tienen tanta feligresía, pero vienen representantes de las diferentes comunidades étnicas, entre ellos españoles e hispanoparlantes. Entre ellos hay estudiantes (en Moscú hay para ellos una pastoral especial), empleados de diferentes empresas, miembros de familias mixtas. Una vez vino a bautizar a su hijo una joven mujer rusa, que hablaba muy bien tanto el ruso, como el castellano. Resulta que era hija de un ruso y una cubana – a pesar de dos regímenes totalitarios y antirreligiosos en su ambiente la fe sobrevivió. En Rusia hay una notable presencia hispanoparlante también entre los agentes de pastoral. En el seminario dan clases profesores de filosofía y teología. Uno de ellos, el P. José Molla, claretiano, sorprendió a más de uno defendiendo su tesis en filosofía, escrita en ruso en la universidad de San Petersburgo. El exorcista de la diócesis de Moscú también es español. Hay unos cuantos párrocos de habla hispana. En Murmansk está de párroco el P. Juan – claretiano argentino. Su tarea no es envidiable. La ciudad de Murmansk se encuentra detrás del círculo polar, por lo que en los meses de invierno el sol no aparece nunca, las 24 horas del días reina la oscuridad.

Una presencia muy particular la realizan los miembros de los movimientos católicos, especialmente las familias en misión del movimiento neocatecumenal y los miembros del Opus Dei. Si bien la presencia de los sacerdotes y de las religiosas es entendible para la sociedad rusa, los seglares ya no se entienden en la misma clave. En su lugar se nota mucho mas la gratuidad de la entrega y la confianza en Dios – pues no es tan fácil organizar la vida personal y familiar en un país desconocido, con un idioma totalmente nuevo. Una de las iniciativas más sorprendentes había sido lanzada por una señora seglar de Paraguay. Ella propuso que un millón de niños en todo el mundo rezaran a la vez el rosario. Fue una preciosa idea de unidad, oración y solidaridad para todo el mundo. Esta iniciativa va cobrando más fuerza cada año. Durante un par de años estuvo siendo organizada desde Rusia.

Ojalá este breve repaso por el mundo hispano en Rusia nos ayude a ver a Rusia no como un mundo lejano y cerrado, sino como un mundo abierto y fascinante, en el que coparticipan nuestros conciudadanos, un mundo que espera nuestra participación y ofrece también su riqueza.

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