ARNOLDUS NOTA ESTÁ A TAL NIVEL, que no se merece ser reservada para unos pocos. A ver qué nos dice María en su Mayo:

AN María

 

En muchos países el mes de mayo está dedicado a María. Nuestras Constituciones recomiendan que veneremos “de una manera especial a María, virgen y madre. Llena del Espíritu Santo, fue llamada a traer al Verbo Divino a todos y a participar en su obra redentora. Ella es nuestro modelo de atención fiel y de pronta respuesta a la Palabra de Dios; Ella nos ayudará a llevar la Palabra de Dios a los demás” (c 406).

El año 2017 marca dos episodios importantes que se refieren a la devoción popular a Nuestra Señora, en América Latina y Europa. Brasil celebra los 300 años desde que se encontró la imagen de Nuestra Señora de la Concepción, querida por el pueblo de Brasil como Nuestra Señora de la Aparición (Aparecida). Portugal celebra los 100 años de las apariciones de Fátima. En el contexto de la catolicidad de la Iglesia y de la importancia de María en nuestra vida misionera, os invitamos, queridos cohermanos, a reflexionar sobre estos dos episodios. Las devociones marianas populares, de una manera general, están ligadas a los grandes sufrimientos que experimenta un determinado país o región. De esta manera, Dios consuela a su pueblo a través de la presencia de María.

 

1. Madre de los pobres y de los negros – 300 años de Aparecida.

Sucedió en Brasil a principios del siglo XVIII. Brasil experimentó un largo período marcado por la esclavitud. Se estima que durante 400 años alrededor de 5,5 millones de esclavos fueron traídos al país, de los cuales sólo 4,8 millones llegaron vivos. Alrededor de 700.000 murieron, y de ellos cerca de 660.000 perecieron en los barcos que transportaban a los negros de África. En este contexto inhumano María llega a los pobres y se transforma en signo de resistencia y de preferencia de María por los pobres, igual que su hijo Jesús.

El pequeño pueblo de Guaratinguetá recibió la visita del Conde Pedro de Almeida, gobernador de los territorios de São Paulo y Minas de Ouro (hoy Minas Gerais). Tales contextos siempre abren la posibilidad de que los poderosos manifiesten sus caprichos. La población decidió organizar una fiesta para recibirlo. Era tarea de unos pescadores que vivían en la extrema pobreza (semi-esclavitud) proporcionar pescado para el conde y su fiesta. Era una misión casi imposible, pero también iba a traer graves consecuencias si no lo hacían. Sin ningún otro recurso, los pescadores Domingos García, Felipe Pedroso y João Alves dijeron una oración a Nuestra Señora. Después de varios intentos vanos para capturar peces, João Alves decidió lanzar las redes por última vez. No hubo captura, pero para su sorpresa, apareció el cuerpo frágil de una imagen negra de Nuestra Señora de la Concepción, sin la cabeza. Lleno de emoción, decidió echar las redes una vez más y apareció la cabeza, que ajustaba perfectamente al cuerpo. Esta captura les dio valor para lanzar nuevamente las redes. Y esta vez, fue una sorpresa más cuando vieron las redes llenas de peces.

Este acontecimiento pronto fue interpretado como una intervención divina y a eso siguieron otros milagros. Después de los primeros quince años, la familia de Felipe Cardoso construyó un pequeño oratorio para recibir a los vecinos y a los peregrinos que venían a rezar. En 1734 se construyó una pequeña capilla que dio origen a la antigua basílica. Hoy en día una enorme basílica construida en las cercanías da la bienvenida a millones de peregrinos todo el año.

La basílica

 

2. Protector de las víctimas de la guerra – 100 años de Fátima

El 13 de mayo de 1917, la Virgen María apareció a tres niños que cuidaban ovejas en las afueras del pueblo de Fátima, Portugal. Durante seis meses, el día 13, los tres pastores, Lucía, Francisco y Jacinta, recibieron los mensajes que Nuestra Señora les transmitió. Al principio la gente, incluida la familia, no creyó a los niños, e incluso las autoridades civiles los persiguieron hasta el punto de ponerlos en prisión durante un par de días para ver si desmentían su historia. En ese momento Portugal pasaba por momentos difíciles, a nivel político y social, y su participación en la Primera Guerra Mundial destruía muchas vidas jóvenes. El mensaje de Fátima es un llamado a orar por la paz y la conversión de los corazones. Cien años más tarde, el mensaje sigue siendo válido incluso hoy en su llamado a la transformación de nuestros corazones. El mensaje de Fátima, con su vehemente llamamiento a la conversión y a la penitencia, es profundamente evangélico y está en sintonía con el mensaje central de Jesús (Mc 1, 15)

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3. Primera discípula – voz de los pobres y los marginados

Dios escoge a los pobres y a los que no son nada a los ojos del mundo para revelar sus propósitos. En muchas sociedades y culturas, los niños están entre aquellos que no tienen poder y cuyas palabras no cuentan. Fue así en Europa en 1917, el año de las apariciones de Fátima. En Fátima, Dios usó a los que no eran nada a los ojos del mundo para revelar todo su amor y su misericordia. Durante su próxima visita a Fátima, el Papa Francisco seguro que hablará de la experiencia teológica de las apariciones de Fátima. Durante su visita a Brasil en 2014, el Papa Francisco hizo una lectura teológica de Aparecida a la luz de la vocación de la Iglesia a la catolicidad. Para el Papa, allí, así como en otras apariciones, Dios nos ofrece su propia madre y nos da una lección sobre su ser y su modo de ser y de actuar. Es una lección de humildad, “un elemento esencial del ADN de Dios”.

Los pescadores empobrecidos sufrían hambre y tenían muy pocos recursos. Los seres humanos siempre parten de sus necesidades. Los pescadores sólo poseían un barco inadecuado y frágil, no reparado e insuficiente. “A pesar del trabajo duro y la fatiga, a pesar del esfuerzo, las redes están vacías”, continuó el Papa. Con una imagen débil y rota, “Dios viene como una sorpresa, cuando ya no esperaban nada y viene en una nueva forma. Su presencia viene en la imagen de una arcilla frágil, ennegrecida por las aguas del río, envejecida por el paso del tiempo. Dios siempre viene en las cosas de los pequeños”, dice el Papa. Los pescadores dan unidad al cuerpo y a la cabeza. “Lo que estaba roto se vuelve a completar. En un Brasil descaradamente dividido por el muro de la esclavitud, la Madre de Jesús se presenta con un rostro negro, dividido por primera vez, pero unido más tarde, en manos de los pescadores”. Esta es la primera invitación de Aparecida a todos los cristianos de todo el mundo de hoy ¿Qué podemos hacer para rehacer lo que está roto? ¿Cómo podemos hacer que los muros, el abismo y las distancias desaparezcan? ¿Cómo podemos ser instrumentos de reconciliación?

Al final, los pescadores llevan el misterio a sus hogares. La gente sencilla siempre tiene un espacio para mantener el misterio. Tenemos que aprender de nuevo esta sencillez que permite que el misterio entre en nuestros corazones porque “en la casa de los pobres, Dios siempre encuentra un hogar”. Después llaman a los vecinos para ver la belleza que han encontrado, se reúnen alrededor de ella, le cuentan sus dolores en y le confían sus súplicas. El camino de Dios es un encantamiento que atrae. Dios se deja llevar a casa. Despierta en el ser humano el deseo de mantenerlo en la propia vida, en el hogar, en el corazón. Él despierta en nosotros el deseo de llamar a nuestros vecinos, para que podamos mostrar a otros su belleza. Podemos preguntarnos cuánto espacio damos al misterio en nuestras vidas y cómo hemos compartido entre nosotros nuestra misión en nuestra vida cotidiana.

El último recordatorio del Papa fue señalarnos que Aparecida pasó por una encrucijada. Fue en la encrucijada de un país colonizado, sumido en la injusticia social. Tres de los actuales estados brasileños de esa época formaban parte del objeto de la codicia de los colonizadores: Río de Janeiro como centro del poder político, Minas Gerais por su abundancia de recursos minerales y São Paulo como centro económico (industrias y agricultura). “Dios aparece en la encrucijada”, concluye el Papa Francisco. A medida que nos preparamos para el Capítulo General, los mensajes de Aparecida y Fátima nos cuestionan ¿Cuáles son las encrucijadas de la historia en este momento que nos desafían hacia nuevas respuestas misioneras hoy?

Ante un nuevo Capítulo General

 

4. María, la primera misionera

En mi reciente visita a nuestros cohermanos en Albania, una Hermana albanesa compartió sus experiencias de juventud cuando tuvo que crecer bajo un régimen de terror. Todas las comunidades religiosas fueron disueltas con la excepción de una pequeña comunidad de cinco Hermanas que lograron permanecer ocultas al servicio del pueblo. La Iglesia fue perseguida. Muchos sacerdotes fueron encarcelados, torturados y asesinados. Las cinco Hermanas trataron de vivir la vida religiosa en la clandestinidad. No era posible asistir a la misa. Para la Santa Comunión lograron introducir de contrabando desde fuera del país una estatua de María con un hueco en el fondo para ocultar las hostias consagradas que eran suficientes para varios meses. La Hermana albanesa comparte el simbolismo de esta manera de traer la hostia consagrada: “María llevaba a Jesús y lo trajo a una situación de oscuridad por segunda vez”, dijo. María es nuestra ayuda y apoyo en nuestras actividades misioneras. Sabemos que no estamos solos en la misión porque ella está presente en nuestro trabajo con su protección materna.

 

5. María es un modelo de interculturalidad

La visita programada del Papa Francisco para el 12 al 13 de mayo de 2017 a Fátima refuerza la relevancia del mensaje que Nuestra Señora transmitió a los niños. Los santuarios marianos son lugares importantes donde la religiosidad popular se ha desarrollado y donde – en palabras del Papa Francisco – “nuestro pueblo vive su profunda espiritualidad, esa piedad que durante siglos ha moldeado la fe con devociones sencillas pero muy significativas”.

En Aparecida, Fátima, Czestochowa, Guadalupe, Lourdes, Velankanni y muchos otros lugares, un gran número de peregrinos, incluso de otras religiones, entran al santuario para dar gracias por alguna gracia recibida o pedir ayuda en las muchas dificultades de la vida cotidiana. Muchos veneran a Nuestra Señora, ofreciéndole flores, encendiendo velas o incienso. Tal vez un buen número de ellos son atraídos sólo por la figura de María, la expresión más auténtica del deseo de protección que todos buscamos. Ella es nuestra madre con muchas caras, madre de todas las personas,  un verdadero modelo para la búsqueda de la interculturalidad.

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