Anita, un domingo para plenitudes

anita-en-el-hospitalMe llamas, Ramón, desde Sevilla: ha muerto Anita…

¡Qué deciros de Anita a vosotros, los parroquianos de Nuestra Señora del Carmen! Pero sí he de decir a los lectores de Misioneros Verbo Divino. es en EE.UU: Vicente ‘el chino’, Briccio Tamoro, filipino, Jesús Zamarripa mexicano; a Dariusz o Juan o Alberto, polacos en Rusia, Polonia y Congo respectivamente; a Jorge nicaragüense; a Clemencia que prepara viaje para Haití, allá en Ecuador; y así a ti, a tantos. A David, alma gemela hasta ayer en Sevilla y ahora en Estella de Navarra. Os digo, te digo:

Anita ha sido para el Barrio Su Eminencia lo que la mejor ONG, Cáritas, para Haití, por poner un ejemplo. Y no es una barbaridad. Yo, tras la llamada de Ramón, me he quedado pensando en la pasión de Anita por dar vida, digna y todo lo que se quiera añadir, a los desesperanzados, a los marginados… Fiada por su Señor, proporcionando mil medios, lo que ha pretendido con su vida ha sido insuflar en todos inmortalidad, a Dios.

Ahora Anita ha muerto, pero toda su energía interior, su fe, ha empujado su yo hasta los brazos del Padre, el productor de inmortalidad. ¡Qué modos de hablar, cura! Es que hoy, la primera línea que he leído en El Mundo.es ha sido: Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado (Miguel de Unamuno) , y de inmediato me fui a Google con estas dos palabritas: Unamuno, Dios.

La fotografía la debí sacar un 24 de septiembre de 2002, cuando Anita acababa de ser operada de juanetes.

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