A José Eguizábal, el de Falces

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-08,09,2012- Natividad de la Virgen María

y día fundacional de los Misioneros del Verbo Divino,

por el sacerdote, hoy San Arnoldo Janssen.

Tinta

de su perenne tintero,

pluma

de su ala llagada,

tinta y pluma esposadas,

en lo más alto del madero,

escriben a sangre y fuego

palabras encendidas,

borbotones del tintero,

fraguados en febril yunque de la vida,

estallan en hogares sin granero,

granados besos saciando labios hambrientos,

con caldo joven del sarmiento.

¡Oh!, Alcón,

bajado del Cielo,

tinta y pluma, pan y vino,

sacramento en mesa compartido,

sacro alimento,

imborrable es tu vuelo,

que escribes con aromas del romero,

letras en sangre y oro el amor del Padre,

como su Primer misionero,

almacenado después, entre pecho y pecho,

por Arnoldo el Santo, el legado del Primero,

y Pepe el espigador, escuchante al ‘Id’ del Alcón-tintero,

‘Anunciad las Nuevas Buenas’-,

con sus espigas recogidas,

y en campo pedregoso vividas,

escribe desde el corazón con su tinta y pluma,

hitos liberadores en la misión angoleña,

besos y labios orantes en la pradera de Dueñas,

ofrendando su más bello escrito a sus herman@s como seña.

En nombre de las familias de San Arnoldo,

gracias, Pepe el de Falces.

Irreductible quede tu testimonio orado,

y por tu Padre Dios,

recompensado.

Simón

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