Interculturalidad en la Catedral de Madrid, aquí católicos filipinos con los que convivimos a diario

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El arte y la cultura filipina se lucen en la Catedral de Madrid

 

César Paradas Montesinos

Comunicaciones SVD España

Creer que algo así sería posible, era para muchos- en otrora- una utopía como la copa de un pino: ¿Un grupo de mujeres filipinas vestidas de extravagancia danzando a los pies del altar mayor de la Catedral de Madrid? ¡Fin de mundo! Diría Doña Catalina, madrileña de cuatro generaciones- gata– nacida en Chamberí allá por el año 1925, exmujer de un hombre rico español, y catequista de su parroquia.

Pero sí, ocurrió ayer, domingo del Buen Pastor, domingo de celebración. Y aunque Catalina no lo vio, lo vimos todos los presentes en la Santa Iglesia Catedral Metropolitana de Santa María la Real de la Almudena donde los filipinos que residen en la capital de España, se dieron cita para conmemorar el XXX Aniversario de la Capellanía Filipina en esta ciudad, y lo hicieron con una Misa Solemne celebrada por el Cardenal Carlos Osoro, Arzobispo de Madrid.

Eran las 17:30 h, el incienso perfumaba la moderna edificación, familias filipinas enteras, ataviadas con sus camisas elaboradas de fibra de piña, aguardaban en los asientos de la Almudena, para presenciar la colorida muestra folclórica con que dio inicio la celebración. Las ocho mujeres, vistiendo trajes multicolores en los que preponderaban el rosa, el negro y el azul, danzaban alrededor del altar de la catedral, mientras una de ellas-que destacaba por llevar el único traje diferente, rojo, con muchos brillos- irrumpía en escena elevando con sus manos una imagen del Santo Niño de cebú. Emitían sonidos, llevaban plumas en la cabeza, todo muy asiático.

El pueblo de Dios disfrutaba de la grandeza cultural que desde tan lejos ha venido a lucir la tan visitada catedral. En primera fila, el Embajador de Filipinas en España, los miembros de Tahanan y de la Capellanía Filipina, en la última fila decenas de turistas ojipláticos alteraban la paz del templo con los flashes de sus cámaras fotográficas.

Celebraba Monseñor Carlos Osoro, y concelebraba el P. Macario Villalón Provincial de los Misioneros del Verbo Divino en España, acompañados por Jeeva Arulandu y Joaquín Bodego, así como de los capellanes de la comunidad filipina en Madrid: Remigio Domino y Mark Ramos, todos sacerdotes del Verbo Divino; además de un buen grupo de presbíteros, diáconos, seminaristas y acólitos, pertenecientes al clero secular y a otras congregaciones religiosas.

El Cardenal Osoro valoró positivamente la fuerza de la fe- que a su juicio- ha marcado de manera profunda la vida y la cultura de los filipinos. En este sentido les instó a continuar su camino como cristianos haciendo el bien, no sólo con palabras sino también con obras. La celebración llegó a su fin cuando la Capellanía Filipina, en manos del P. Domino, entregó un reconocimiento al arzobispo en agradecimiento por la acogida y el acompañamiento pastoral que han recibido de la iglesia Católica española durante todos estos años.

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